D E S P E J A N D O    D U D A S

Os presento a mis tíos, Marta y Ramón, un matrimonio que, jubilado ya, es ahora dueño de su tiempo para dedicarse a todo aquello que siempre soñó realizar cuando estaba en activo y que la vorágine del mundo laboral le vedó. Marta, que siempre tuvo aficiones literarias, quiere escribir cuentos para niños pero necesita documentarse, no dispone de biblioteca pública en su pequeño pueblo y piensa que la Red de Redes es un inmenso caudal que la tecnología pone a su alcance. Ramón, es un adicto al bricolaje en general, pero su verdadera pasión son las maquetas de barcos y aviones; quiere indagar, investigar, ponerse en contacto con otras personas que compartan su afición, intercambiar experiencias, contrastar técnicas... Internet, por tanto, representa para ellos un medio óptimo para obtener con una sola pulsación del "ratón" toda la información que precisan para desarrollar sus aficiones. 
    Ellos serán los protagonistas de las pequeñas historias surgidas ante los problemas de lenguaje que los términos ingleses les suscitan y de los cuales me hacen partícipe, ya que fui yo quien les animó a conectarse a la Red y les ayudó en las cuestiones técnicas de configuración; por tanto, me he convertido casi sin querer en una especie de mentor para ellos y no creáis que a veces no me plantean arduas papeletas; como muestra, permitidme que os narre el primer “encontronazo”.


 

Episodio 2.  PROTESTO@.....

Al día siguiente me llama tía Marta

 —Hola, sobrino ¿la has recibido?

—Sí, tía, he recibido tu e-m .... hummm, carta, sí;  por cierto, me choca enormemente tu dirección de correo: protesto@supermail.com. Ya sé que los intelectuales tenéis vuestras rarezas, pero....

—Eso, cuéntaselo a mi servidor; no me admitió la que yo quería cuando intenté configurar mi cuenta.

—¿Es que era pornográfica?

—¡Ojalá!, eso me lo hubieran admitido sin problemas. Tú sabes que para una incipiente escritora es muy importante promocionar su nombre en todos los ámbitos. Y, cuando intenté registrarme como martamuñoz@supermail.com no me lo permitió; al parecer no es posible porque la ñ, ¡¡la Ñ!, no está contemplada en las direcciones electrónicas. Por la misma regla de tres, rechazó también la cuenta de tu tío: racañete@supermail.com : Ramón Alfonso Cañete.

—Tampoco admite otro montón de caracteres: franceses, como Ç, escandinavos, como Ø ... en realidad, sólo admite los signos del teclado anglosajón.

—¡Ya! O sea que el sueco que se llame Björn, o el portugués o brasileño que se apellide Guimaraẽs que se fastidie, que bastante delito tiene por no haber nacido en Massachussets ¿no?

—Tía, no seas intransigente; después de todo, fueron los americanos los que desarrollaron las  tecnologías informáticas

—¿Qué importa eso? ¿no se ha convertido Internet una red mundial? ¿o es que se considera que el mundo empieza y acaba en los países de habla anglosajona?

—Bien, en estos momentos, no es técnicamente posible...

—Tú lo has dicho, en estos momentos, así que hay que luchar para que eso se remedie lo antes posible; de ahí mi nombre de guerra: protesto,  por lo menos, que quede constancia de mi más firme repulsa. Como los hombres sois más conformistas, tu tío se ha contentado con suprimir la ñ discordante y ahora va por el mundo virtual como un racanete cualquiera; ya han empezado las primeras mofas, befas y cuchufletas entre los amigos y familiares.

—Comprendo tu enfado, pero este tema es mucho más complejo de lo que te puedes imaginar; si quieres, ya lo iremos tratando más adelante.

—Bien, pero que conste que no voy a dejarlo de lado; removeré todo lo que haya que remover.

—Bien, tía, de acuerdo; y yo te apoyaré en lo que pueda.

—Cambiando de tema, ayer vino a vernos tu prima Charo; quería enseñarnos a chatear, fíjate qué cosas se le ocurren.

—Me parece muy bien, tía, es bastante divertido, ¿te gustó?

—¿Gustarme?; no se me ocurriría hacer tal cosa; sabes que yo no puedo probar el alcohol por mi hipertensión y que a Ramón, aunque sé que se larga de *chateo a escondidas con los amigotes con la excusa de llegarse hasta la ferretería para comprar materiales para las maquetas, le sienta como una coz en el hígado.

—Tía, tu hija Charo se refería a conversar con otras personas en la Red, mediante programas de mensajes instantáneos!

—¡Je, je, je ... ya lo sé, tonto!  Sólo estaba bromeando; pero estarás de acuerdo conmigo en que hay estupendas palabras españolas para designar esa actividad: charla, tertulia, conversación, plática., etc... ¿por qué tenemos que usar para ello una palabra extranjera?

— Porque ya se ha generalizado, porque todo el mundo la entiende, porque....

—¿Que todo el mundo la entiende? Será el que esté habituado a esa jerga, porque yo, que no hablo una palabra de inglés, pero que aun recuerdo bastante bien el poco francés que  enseñaban las monjas a las niñas de mi generación, la primera vez que vi esa palabra creí de buena fe que se accedía a un catálogo de venta de gatos de raza. Sin embargo, si  te topas con un enlace que pone tertulia, o charla ¿vas a tener alguna duda de que allí se conversa con otros internautas?

—No, por supuesto. Oye, tía, si te parece bien, otro día seguimos comentando tu carta, porque he quedado con unas amigas. Y queda mucha tela por cortar.

—Hasta pronto, un beso.

Seguiré comentando la carta de tía Marta, porque contiene cosas verdaderamente curiosas y ¿a qué negarlo?, cargadas de razón.

 

*Chateo:  Acción y efecto de beber chatos de vino.

*Chato: Fam. Vaso bajo y ancho para vino; bebida tomada en él.

 

Ver otros episodios:

>Episodio 1. La iniciación